viernes, 21 de abril de 2017

Un , dos , tres...ya es veintitrés.

Se acerca, un año más, el "Día del libro" y tod@s se esforzarán en actos, ferias, manifiestos, artículos para recordar la fecha y nos parece bien pero como bien dice el poeta amigo Carlos Blanco Sánchez: "... y recuerda,cada día un ratito de lectura todos los males cura"; por ello, como siempre decimos ante cualquier celebración: recordemos, ensalcemos, celebremos ese día y el resto, los 364 restantes, practiquemos.
Desde el blog nos sumamos y lo hacemos con un poema de Gloria Fuertes que con su forma festiva,irónica en este caso ensalza al libro, ese que nos espera siempre para regalarnos lo que encierra.
 Ilustración de Inés Huni
"Don Libro está helado" 
Estaba el señor Don Libro
sentadito en su sillón,
con un ojo pasaba la hoja
con el otro ve televisión.
Estaba el señor Don Libro
aburrido en su sillón,
esperando a que viniera...(a leerle)
algún pequeño lector.
Don Libro era un tío sabio,
que sabía de luna y de sol,
que sabía de tierras y mares,
de historias y aves,
de peces de todo color.
Estaba el señor Don Libro,
tiritando de frío en su sillón,
vino un niño, lo cogió en sus manos
y el libro entró en  calor.     

domingo, 2 de abril de 2017

DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL

Por iniciativa de IBBY desde 1967  se celebra el "Día Internacional del Libro Infantil", se eligió esta fecha por coincidir con la de nacimiento de Andersen  y así ha sido cada año hasta este 2017 en el que se cumplen ya 50 de su celebración. 
Corresponde en esta ocasión  a la delegación de Rusia elaborar el  mensaje y el cartel que se han  distribuido por todo el mundo. El poeta Sergey Makhotin y el ilustrador Mikhail Fedorov son los responsables y  nos proponen crecer mediante los libros.



Cartel original de Mikhail Fedorov



¡CREZCAMOS CON LOS LIBROS!
                                                      de  Sergey Makhotin
En mi más tierna infancia me gustaba construir casitas con bloques y todo tipo de juguetes, solía usar como tejado libros infantiles ilustrados; en sueños, subía hasta el interior la casa, me acostaba en la cama hecha con cajas de cerillas y contemplaba las nubes o el cielo estrellado, todo dependía de la imagen que más me gustase.
Instintivamente, seguí la ley de vida de todo niño que busca inventarse un ambiente cómodo y seguro, para conseguirlo, un libro infantil fue de auténtica ayuda.
Después me hice mayor y aprendí a leer, en mi imaginación, un libro comenzó a parecerse más una mariposa o incluso un pájaro, que a un tejado. Las páginas del libro eran como alas y susurros. Era como si el libro situado en el alféizar saliera volando inesperadamente por la ventana abierta hacia espacios desconocidos. Lo cogí, lo empecé a leer y el libro se tranquilizó. Después lo seguí a través de otros mundos y parajes, mientras mi universo imaginario se iba extendiendo.
¡Qué alegría tener un nuevo libro en mis manos! Al principio no sabes de qué trata, te resistes a la tentación de abrirlo por la última página, ¡y qué bien huele! No es posible descomponer su olor: tinta, pegamento… no, no lo es. Tiene un aroma especial a libro, uno excitante y único. Las puntas de algunas páginas se pegaban como si el libro no se hubiera despertado aún, se despierta cuando lo empiezas a leer.
A medida que vas creciendo el mundo de alrededor se va complicando. Te enfrentas a cuestiones que incluso un adulto es incapaz de resolver. Sin embargo, es conveniente poder compartir las dudas y los secretos con alguien, por tanto aquí es cuando el libro viene en tu ayuda. Probablemente muchos de nosotros nos hemos planteado: ¡yo he escrito este libro! Y el personaje favorito de pronto parece ser como tú. Vive los mismos problemas y los trata con dignidad; otro personaje no se parece a ti en nada pero quieres que sea como tu ideal, pretendes ser tan valiente y capaz como él.
Me hace reír cuando un chico o una chica dice “no me gusta leer”, no les creo, seguro que toman helado, juegan y ven películas muy interesantes. En otras palabras, les gusta divertirse. La lectura, frente el desarrollo de los sentimientos y la personalidad, no es una tarea tan agotadora, si bien, ante todo, es un gran placer.
¡Precisamente, esta es la intención de los autores que escriben libros para niños!