viernes, 23 de octubre de 2026

Elogio de la Biblioteca - José Antonio Teodoro - 24 de octubre de 2026

 Hoy, 24 de octubre, se celebra el Día de las Bibliotecas y en esta nueva entrada dedicada a la conmemoración os traemos el mensaje que desde el programa de Fomento de la Lectura en Extremadura se publica para la ocasión.

El de este año tiene para nosotros un aliciente especial por la persona que lo  ha escrito. José Antonio Teodoro, responsable de la Biblioteca María Jesús Rodríguez Villa de Montijo, es su autor y se trata de una persona con una incansable labor en la promoción del libro, de la lectura a través de  numerosos actos e iniciativas en favor de ese propósito.  Nos felicitamos por ello y le transmitimos nuestro reconocimiento y felicitación por su ya larga trayectoria en la Biblioteca.

El diseño del cartel que incluye el mensaje es obra de la ilustradora cacereña Victoria Inglés  

 

 


Cartel conmemorativo realizado por Victoria Inglés 

 

 

           "DÉJAME QUE TE CUENTE UN CUENTO"

 texto de  José Antonio Teodoro


Hace muchos, muchos años, cuando el mundo no era mundo todavía, la humanidad sintió la necesidad de contar historias. En torno al fuego, durante los días más fríos del invierno, y bajo las estrellas, en las cálidas noches de verano, los grupos se reunían para escuchar a los más ancianos del lugar.
Historias de héroes y de dioses, de viajes y de batallas, de amores y de miedos. Historias que hablaban de quiénes eran, de dónde venían y de todo aquello que habían aprendido.
Pasó el tiempo y, junto a la palabra hablada, aparecieron los primeros textos escritos. Fue ahí cuando nací yo.
Surgí de la necesidad de conservar aquello que no queríamos olvidar, de guardar las palabras, los conocimientos y las historias que, durante generaciones, habían pasado de boca en boca. Nadie lo sabía aún, pero con el tiempo terminé por convertirme en un lugar imprescindible donde preservar la memoria de la humanidad.
Mi vida comenzó entre templos y palacios, protegida por reyes, sacerdotes y personas poderosas. Mis libros eran tesoros y mis estanterías, una muestra de riqueza, cultura y poder. Quien podía reunir una gran colección no solo poseía libros: poseía conocimiento. Y el conocimiento, entonces como ahora, podía ser una forma de poder.
He conocido grandes imperios, he sido testigo de aventuras extraordinarias, he servido de refugio para quienes necesitaban un abrigo y he permanecido en silencio durante muchos años, quizá demasiados.
He sobrevivido al fuego voraz, a constantes saqueos, a los expolios más salvajes y a terribles bombardeos. A la codicia humana y a la fuerza desmedida de la naturaleza.
Por mis manos han pasado papiros, pergaminos, códices y libros que, con el paso de los siglos, también fueron dando forma a quien soy. He aprendido a convivir con nuevas formas de escribir, de leer y hasta de entender el mundo. Del manuscrito a la imprenta, del papel a la pantalla y de la pantalla a la nube, siempre he encontrado la manera de permanecer a tu lado, silenciosa, esperando que supieras verme y que llegaras a valorarme.
Y es justo ahora, en plena vorágine digital, cuando creo que ha llegado el momento de alzar la voz. De dejar atrás los silencios que siempre me han acompañado y de gritar, a los cuatro vientos, que sigo estando aquí, a tu lado.
Porque sigo siendo necesaria. Más necesaria que nunca.
Porque hoy ya no soy solamente aquella guardiana de historias.
Soy el niño que descubre por primera vez que entre las páginas de un libro puede viajar a lugares que nunca imaginó. Soy quien busca una respuesta, quien necesita aprender algo nuevo. Soy quien entra para conectarse al mundo y también quien viene, simplemente, buscando un lugar donde sentirse acompañado.
Soy las historias que se comparten, las palabras que se descubren, las preguntas que encuentran respuesta y las conversaciones que nacen entre mis paredes.
Soy, en definitiva, un lugar de encuentro, de aprendizaje, de imaginación y de oportunidades.
Porque hoy no solo conservo la memoria: también ayudo a construirla.
Os he acompañado en vuestro pasado.
Camino a vuestro lado en el presente.
Y, sobre todo, quiero seguir siendo parte de vuestro futuro.
Porque esta historia todavía no ha terminado. Y esta vez, queridos lectores, el cuento lo escribiremos juntos.

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